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viernes, 1 de abril de 2011

AZUL ELÉCTRICO CULTURA SUBTERRÁNEA


AZUL ELÉCTRICO CULTURA SUBTERRÁNEA nº 12, FORMAS INSTALADAS Y DERIVAS ESTÉTICAS DE VIOLENCIA.


DIRECCIÓN: Julio César Álvarez


DIRECTOR DE ARTE:Diego Chamorro


COORDINADORES DE SECCIÓN:

Pensamiento: Jorge Villasol

Cinema: Esther González Couso

Música: Eduardo García

Literatura: Paula Baldó

COMUNICACIÓN Y PRENSA: Esther G. Couso

FOTOGRAFÍA: Manuel Sardá Hugo Alonso Txema Ramos


COLABORADORES: Ricardo Adalia, Jorge Pascual ,Héctor Alonso, Alberto R. Torices, Luis Artigue, Rafael Saravia, Juan Castellano, Natxo Sobrado, Julia Cubillo, Raúl Suárez, Elpitrio, Esther del Valle, Irene Ferradas, Maribel G. Vasco, Benito Martínez, Vicente Muñoz, Javier Ordás.




CONTENIDOS nº 12 (2010): SECCIÓN PENSAMIENTO - De cómo violentar la violencia, Jorge Villasol. - Diccionario de mentes ilustres: Sigmund Freud, Julio César Álvarez. - Justificar la violencia, Esther del Valle. SECCIÓN MÚSICA - Das Skandalkonzert, Eduardo García. - The Stooges: Ferocidad animal, Julio César Álvarez. - Hüsker Dü: Desgarrando el aire para siempre. Elpitrio - ¿Quieres acostarte conmigo? Puedes cagarte en mi boca, Natxo Sobrado. - Azul Eléctrico celebró su continuidad con el directo de Galáctica y The Beach, Editorial. - Brian Josneston Massacre, La última (y más odiosa) banda de Rock n Roll, Julio César Álvarez. - No soy de los vuestros. Raúl Suárez. - Sonidos Azul Eléctrico: Sail Away, Randy Newman, (1972), Jorge Villasol. - Entrevista a Triángulo de Amor Bizarro por Julio César Álvarez. - Crítica de Discos. AA. VV SECCIÓN CINEMA - Agresión financiera (American Psycho, 2000), Benito Martínez. - Children of the Night … What music they make! (Déjame entrar, 2008) Javier Ordás. - Elephant: Hay un animal enorme en tu habitación, Jorge Villasol. - Pareja en delito, Julio César Álvarez. - Carlos Reygadas y la sublimación de la violencia a través del amor y la muerte. Esther González Couso. - Después de lo violento. Ricardo Adalia. SECCIÓN LITERATURA - Cosas de pulgas, Paula Baldó. - Le llamaban Bode, Juan Castellano. - Quinta Fase Lunar, Rafael Saravia. - Te veo así, Warhola, Julia Cubillo. - La violencia vivida, Héctor Alonso. - Enjaulada, Irene Ferradas. - Clavel y oración, Vicente Muñoz. - (sin título) Jorge Pascual. - El violento y fascinante Madrid de los años 70 (Malditos, 2010, Luis Antonio de Villena) Luis Arigue. - Colonos, Alberto R. Torices. - Despierto, Julio César Álvarez.

miércoles, 15 de julio de 2009

PRESENTACIÓN Y NUEVA ENTREGA DE AZUL ELÉCTRICO - CULTURA SUBTERRÁNEA " Una realidad habitada de poesía"







El jueves 16 de julio, dentro de las actividades y conciertos de León es +, la publicación cultural leonesa azul eléctrico regresa a la actualidad presentando una nueva entrega dedicada estrictamente al terreno poético. Ámbito olvidado y muchas veces denostado por la prensa mayoritaria y que azul eléctrico quiere volver a colocar en el centro de la pista en tiempos de inseguridad. Un recorrido éste que abarca la fotografía, el pensamiento contemporáneo, la música popular, el cine más vigente y la literatura del presente. Nombres como Bachelard, Nietzsche, Heidegger o la emoción matemática conviven, en un mismo espacio, con la emoción de Jeff Buckley, The Smiths, Anthony and The Johnsons o los Magnetic Fields. Además de dejar un hueco para una nueva sección dedicada a la crítica musical actual y las reediciones. Un espacio que se complementa, también, con breves ensayos sobre la imagen o la arquitectura en el cine, el Dead Man de Jarmusch, figuras clásicas como Jean Cocteau o cintas recientes como El luchador de Aronofsky; no olvidando tampoco a Poe en el celuloide o títulos más que reivindicables como La casa es negra de Forugh Farrokhzad . A ello hay que sumar el peso específico de lo literario, con una entrevista en exclusiva a Enrique Vila- Matas donde ahonda en el ámbito de lo poético y su conexión con la vida. Y, claro, no podían faltar creaciones poéticas inéditas creadas en exclusiva para azul eléctrico, en las que se profundiza en su sentido último, sus límites y asideros. Un viaje atractivo en una monografía (“Una realidad habitada de poesía”) que intenta transitar por algo tan puramente indefinible como la poesía.


CITA: jueves 16 de julio a las 22:30 en los Jardines del Cid (León)

Más información:

info@azulelectrico.es






jueves, 2 de julio de 2009

Samira Makhmalbaf: A las cinco de la tarde, cuando todo lo demás era muerte.





“El arte se produce cuando la realidad de la tierra hace el amor con la imaginación del artista”

S. Makhmalbaf



El cine Iraní se construye a base de poesía, silencios y paisajes vacíos. De miradas que dicen más que cientos de palabras, de honestidad desnuda y salvaje. Como escribía Lorca en el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: “A las cinco de la tarde….Lo demás era muerte y sólo muerte, a las cinco de la tarde”. Pero, ¿acaso el sufrimiento, la injusticia y el miedo no son sentimientos universales?
Con estos versos inicia y concluye Samira Makhmalbaf, su película A las cinco de la tarde (2003), con un plano y un contraplano de la misma escena. Tal vez la cara y la cruz de la realidad que vive su pueblo.
Nacida en Teherán (1980), Samira es actualmente la joven promesa del cine de su país. De llamativa belleza, concentrada en unos enormes ojos, su espíritu subversivo, a menudo incomodo, le llevó a abandonar la escuela con tan solo catorce años. Sus profesores unicamente le ofrecían preguntas con respuestas preestablecidas y ella quería ir más allá. El cine le concedería el privilegio de explorar las dificultades de su contexto, así como las zonas limítrofes como Irak o Afganistán: Cómo bien decían ella y su padre, el respetado cineasta Mohsen Makhmalbaf: “Si existen Médicos sin Fronteras, ¿porqué no han de existir los directores sin fronteras?”.

Salvando las distancias, se la ha comparado con Sofía Coppola y es que ambas pertenecen a esa elite de mujeres que combinan a la perfección la sofisticación con lo intelectual. No obstante a Samira se la ha calificado con los términos como “Disarmingly Chic”, algo así como el “chic apaciguador”, en el que por ejemplo, armoniza la manicura y el maquillaje, con la tradicional “Hijab” negra. Para combatir, suponemos, por unos valores esperanzadores, que entienden la cultura y la educación como la única tabla de salvación social. Y es que, según sus palabras, “La democracia no se puede crear con acciones militares”. De ahí que la alusión a la enseñanza sea una constante a lo largo de su filmografía. En La Pizarra (2000), narra la historia de unos maestros en busca de alumnos a través de las montañas del Kurdistan, donde se establecerá un hermoso paralelismo entre las pizarras que portadan a sus espaldas y que les hará parecer pájaros que huyen de la repentina presencia de los aviones. ¿Pero hacia dónde escapar? ¿Qué caminos han de seguir? Los personajes de Samira deambulan, atravesando caminos hacia ninguna parte. Un matiz pesimista, que también se encuentra en A las cinco de la tarde. Rodada en Kabul, nos presenta el momento que sucedió a la intervención de EEUU y la caída del régimen Talibán. Un periodo en el que mas de un millón de personas sin hogar regresan a la capital afgana, provenientes de Pakistán o Irán con la esperanza de hallar una situación mejor y que se encontran con la obligación de vivir en una ciudad en ruinas, en el corazón de uno de los países mas pobres del mundo.

Pero lejos de buscar culpables y predisponer juicios acusatorios Samira Makhmalbaf, nos revela un relato convincente en el que se aprecian las insoldables diferencias generacionales. Los ancianos son victimas de unos valores que les impiden consideran de alguna manera a las mujeres, de hecho ni siquiera mirarlas. El periodo talibán les ha marcado profundamente como veíamos en la película Osama (2003) de Siddiq Barman.

Las mujeres que ahora pueden ir a las escuelas, viven entre la desconfianza y el recelo hacia lo masculino, pero anhelan la posibilidad de crear un mundo mejor pese a portar un bebe agónico entre sus brazos.
Como en su primera película La manzana (1997), donde de nuevo nos habla de la opresión familiar hacía la mujer. A Nogreh, la protagonista, su padre no la deja ir a la escuela, pero ella irá porque anhela ser la presidenta de su país. Un deseo inocente, puede que ingenuio , pero simbólico de todo lo que está ocurriendo.

Esther González Couso

publicado por Azul Eléctrico - Cultura Subterránea


(*) En el 2009 Samira Malkhmalbaf estrena El caballo de dos piernas.





Más información entorno a la familia MAKHMALBAF

lunes, 26 de enero de 2009

EL "SIMULACRO Y LA SIMULACIÓN" EN MICHAEL HANEKE





“Los simuladores de hoy en día intentan que todo lo real
coincida con los modelos de simulación"


JEAN BAUDRILLARD



Tras esa semblanza de impoluto ciudadano, cordial, apacible, de mirada despierta y enorme sentido del humor que posee Michael Haneke (Munich, 1942), se oculta la reflexión más sincera e inquietante, que ha dado el cine postmoderno, de la incierta condición humana. Capaz de subyugar al espectador hasta el límite, su trayectoria le sitúa en un puesto destacado del cine europeo, a la altura de cineastas como Lars Von Trier o Michael Winterbotton.

Vienés de adopción, Haneke es licenciado en Filosofía y Psicología y aunque su incorporación al cine fue tardía, el trabajo que realizó en el teatro y la televisión, le sirvió para descubrir su propio lenguaje cinematográfico. Sus veinte años rodando telefilms no evitaron, sin embargo, que terminara detestando la propia falsedad del medio. La televisión nunca podría según el mismo Haneke, ser una forma de arte, porque operaba según las expectativas del público.
Entusiasta del director Robert Bresson, porque “captaba lo que escapaba a la mirada ordinaria”, su estilo también recibió el impacto de Pier Paolo Pasolini. Con Saló o los 120 días de Sodoma (1975) sintió tal conmoción que su brutalidad le llevó a comprender el significado de la violencia. Una violencia que en el caso del director austriaco jamás será gratuita. Sus “perversiones ópticas” ,como diría Román Gubern, sirven de catarsis al espectador, que expuesto continuamente a la imagen violenta y a la manipulación de los medios de comunicación, ha perdido la objetividad y su capacidad de crítica. En palabras de Michael Haneke, se trata de “cómo hacer ver a la audiencia su propia posición en relación con la violencia y con su representación”.
Interesado por realizar un cine naturalista, de personajes cercanos y reales, su debut en la pantalla grande se da con El Séptimo continente (1989), basada en una historia real que sucedió en el seno de una familia vienesa, decantada por el suicidio colectivo ante la imposibilidad de seguir con la carga que supone vivir en un mundo que no soportan.
Un retrato social crudo de difícil digestión que tiene lugar, precisamente, en el interior de esa célula inquebrantable que es la familia, capaz de hacer cualquier cosa, con tal de mantener intacto su núcleo (incluso caer en la aberración de encubrir a un psicópata adolescente por miedo a que “le jodan la vida”, como sucede en El video de Benny, 1992).De nuevo, con Funny Games (1997), explorará los límites de la conciencia y de la capacidad del sufrimiento humano a través de la historia de una familia torturada por una pareja de jóvenes, lo que le valió la fama a Haneke de director nauseabundo capaz de provocar desmayos y escapadas pavorosas. Tal como sucedió con el estreno de La Pianista (2001), interpretada por una memorable Isabelle Huppert en el papel de una atormentada profesora de piano, presa del yugo materno y de la asfixiante sociedad austriaca. Situación que le conducirá a iniciar un juego de pasiones perversas, degradantes y sadomasoquistas que derivaran en una mutilación genital. Una autolesión tan incómoda como la que en su día nos ofreció el maestro Bergman en Gritos y susurros (1972).



Algo más sutil en cuanto a impacto visual, es su última película Caché (2005). La más “francesa” de sus producciones se alza bajo la cuestión de ¿qué ocurre cuando alguien amenaza nuestra supuesta comodidad? Pues bien, Haneke, lejos de dar respuesta directa a nuestras inquietudes, nos introduce en la vida diaria de una familia acomodada (de nuevo una familia) que ve alterada la paz de su hogar al descubrir que alguien graba su intimidad. Como en Carretera Perdida (1996) de David Lynch, la vida de los personajes se verá trastocada al recibir unas cintas de video acompañadas de macabros dibujos. Esta anónima persecución le servirá a Haneke de hilo conductor para indagar en la idea de culpa, en las causas que llevan a buscar culpables y en la necesidad de rectificar los errores pasados para que la historia no se repita. Como fondo a la película, las secuelas de la guerra de Argelia, una mentira que en su día fue tapada por el Gobierno Francés, que se negó a reconocer las torturas y ejecuciones sumarias de ciudadanos argelinos durante la guerra de independencia de ese país. A colación (permítame el lector este inciso), este año se presentaba en la Seminci de Valladolid, Days of Glory (2006), del director Rachid Bouchared, un homenaje a los 130.000 soldados norafricanos que lucharon junto a las tropas francesas durante la 2ª Guerra Mundial. Argelinos anónimos, que defendieron la libertad en un país desconocido mientras otros soldados franceses se colgaban las medallas.
Precisamente en Caché se habla, como decimos, de la posibilidad de reparar el pasado, aunque el personaje central, concebido magníficamente por Daniel Auteuil, prefiera salir corriendo. Tal vez porque entienda que lo mas cómodo es vivir en la mentira.
Para Haneke los poderes mediáticos han respondido siempre a una tergiversación interesada de la historia, las audiencias han preferido “escondernos” ciertos acontecimientos, así que tal vez, nunca llegaremos al conocimiento de la pretendida verdad. La realidad es un simulacro alimentado por la “hipertrofia de los medios”, parafraseando a Baudrillard: en “La histeria de nuestro tiempo, es la histeria de la producción y reproducción de lo real”. Así que, ante la imposibilidad de redescubrir el nivel absoluto de lo verdadero, tal vez, la sinceridad y el compromiso de algunos cineastas como Michel Haneke, sea de las pocas cosas autenticas que nos queden.



Esther G. Couso
Publicado por AZUL ELÉCTRICO-CULTURA SUBTERRÁNEA nº 4 (2006)